¿En qué nos diferenciamos?

·         El modelo propuesto de intervención, al contrario de los modelos convencionales, trabaja centrado en la responsabilidad de la persona.

 

·         El foco del diagnóstico es la causa y no la sintomatología del diagnóstico.

 

·         Sugiere eliminar el consumo de psicofármacos y medicación en general, cuando la base del problema está en la persona y no en su estructura neurológica.

 

·         En base de un entrenamiento focalizado se logra intervenir procesos para cambiar resultados.

 

·         Identifica las falencias adquiridas y arrastradas en el tiempo que conducen a la pérdida de velocidad, efectividad y resultados a sus deberes.  El  foco se centra en el trabajo y el esfuerzo, en la cual la genética sólo determina las repeticiones para lograr el objetivo.

 

·         Ayuda a visualizar la toma de conciencia sobre el tedio, frustración, monotonía y repetición de procesos, para alcanzar logros que producen finalmente la satisfacción personal.

 

·          Enfrentando y abordando el dolor físico desde su causa emocional.

 

·         Se apoya en el consumo diferenciado (sexo, edad) de ácidos grasos esenciales para el sistema nervioso central esté en condiciones de desarrollarse y ser entrenado.

 

·         Valoriza el trabajo en equipo, distinguiendo dos niveles de intervención: primero se trabaja la voluntad y luego la dificultad.  La dificultad requiere la intervención de especialistas.

 

·         En el trabajo de apoyo terapéutico, el foco del trabajo con niños y niñas se centra en entregar herramientas simples y de fácil aplicación a los padres, valorizando y potenciado su rol. En el caso de adolescentes y adultos se les entrega las herramientas para continuar su trabajo y reencuentro personal. 

 

·         Responsabiliza a cada persona de conectarse  con su sentir, para lograr una paz y armonía personal, y con ello paz y armonía en el hogar, entorno y mundo. 

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