Mediante la repetición de ejercicios relacionados con la lectoescritura, el cálculo mental, la adquisición de vocabulario en inglés, la memoria y la dirección de trazo, la música, el canto y la expresión corporal se alcanza un estado óptimo en el alumno: se tranquiliza, se concentra, es capaz de seguir instrucciones, desarrolla la autonomía, se siente preparado para enfrentar los retos del colegio y el aprendizaje y se equilibran las diferencias de las que surgen los principales conflictos que afectan el buen clima escolar. Estos resultados facilitan la labor docente del profesor, quien además se siente apoyado por la toma de conciencia de la familia del alumno.